Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro en Otago central

Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro en Otago central

Después de haber recorrido buena parte de la isla sur, y de haber visto muchos de esos lugares que consideramos imprescindibles, pensaba que Nueva Zelanda no podría volver a sorprenderme. ¡Pero qué equivocada estaba! Porque en la región central de Otago aún me esperaban unos cuantos de esos paisajes que te obligan a detenerte, bajarte del coche y decir “¡Wow, todavía hay algo más impresionante ue lo que había visto hasta ahora!

A pesar de su belleza, y de que algunos de sus encantadores y pequeños pueblos están considerados entre los más bonitos de Nueva Zelanda, la región pasa desapercibida para la mayoría de las personas que visitamos el país. De hecho, si pude hacer esta ruta tan estrechamente vinculada a la fiebre del oro que se vivió aquí en el siglo XIX, fue porque durante 12 días Queenstown fue mi “campamento base” y aproveché la oportunidad para alquilar un auto y salir a la carretera.

Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro. Otago Central

El paisaje de la región central de Otago está lleno de postales, como esta entre Alexandra y Roxburgh

Generalmente, el coqueto y diminuto pueblo de Arrowtown, a tan sólo 20 kilómetros de Queenstown, es el lugar elegido para acercarte a esos años en los que llegaron a Nueva Zelanda miles de personas, atraídas por el preciado metal. Sin embargo, este asentamiento histórico es casi como un parque temático con los típicos comercios de souvenirs y unos cuantos cafés y restaurantes.

Así que si de verdad quieres transportarte al pasado y disfrutar de rincones solitarios y poco visitados por los turistas extranjeros, te recomiendo reservar un par de días para adentrarte en la ruta de la fiebre del oro, en la región central de Otago. Estos son algunos de los lugares que más me gustaron:

Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro

Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro. Otago Central

Old Cromwell Town:

Tras una breve parada en el Goldfields Mining Centre, inicio oficial de la ruta de la fiebre del oro, decidí comenzar mi viaje al pasado con una visita a Cromwell y especialmente a su “casco antiguo”, a orillas del lago Dunstan.

Este no es el asentamiento original de 1800, aunque sí lo son los edificios de la época, que estuvieron a punto de quedar sumergidos bajos las aguas del embalse. Sólo por el paisaje vale la pena acercarse a Old Cromwell Town.

OLD CROMWELL TOWN. UNA VISITA AL PASADO

Una de las galerías de arte que pueden visitarse en Old Cromwell Town. También forma parte del Central Otago Arts Trail.

Clyde:

Dicen que es uno de los pueblos más bonitos y mejor conservados de Nueva Zelanda, y hay que reconocer que el entorno y el lago Dunstan ayudan mucho a imaginar por qué está tan bien considerado.

Durante unos cuantos años fue el principal asentamiento de Otago Central, hasta que en Alexandra le quitó el título, tras la construcción del puente sobre el río Clutha. Si quieres tomarte un café en un lugar tranquilo, mientras te imaginas que estás en el siglo XIX, este es tu sitio (Calle Sunderland y alrededores).

OLD CROMWELL TOWN. UNA VISITA AL PASADO

Clyde. Así solían ser las viviendas de los mineros que buscaban oro en los alrededores

También es el punto de partida elegido por muchos amantes de la bicicleta que se animan a hacer la Otago Central Rail Trail. Los 850 habitantes de Clyde pueden presumir también de contar con la tercera estación hidroeléctrica más grande del país.

Alexandra:

Confieso que no dediqué mucho tiempo a esta población, pero sí me detuve unos minutos para fotografiar el Old Alexandra Bridge antes de seguir mi camino hacia Roxburgh.

Cuando se inauguró, en 1882, fue calificado como el puente colgante más largo y resistente de Nueva Zelanda, pero al contar con sólo un carril, en 1958 tuvieron que construir una nueva estructura. El antiguo puente de piedra está catalogado como sitio histórico.

Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro. Otago Central

Antiguo puente de Alexandra, se inauguró en 1882

Si te animas a dedicar más tiempo a esta pequeña ciudad de 4.800 habitantes, estas son algunas de las cosas que puedes ver y hacer en Alexandra:

  • Acercarte al reloj de la colina, uno de los más grandes del mundo gracias a sus 11 metros de ancho.
  • Visitar uno de los numerosos huertos de frutas (los albaricoques y cerezas son la especialidad de la región) o algunas de las bodegas de vino que ofrecen degustaciones.
  • Patinar sobre hielo (en invierno) o participar en un partido de curling, en la pista de hielo al aire libre. 
  • Practicar senderismo o bicicleta de montaña, aprender sobre la extracción de oro, visitar el Central Stories Museum o acercarte hasta el Shaky Bridge, puente de madera construido originalmente para el paso de caballos y sus cargas. Fue restaurado y en la actualidad está destinado sólo para peatones.

Roxburgh:

A mitad de camino entre Dunedin y Queenstown, el tranquilo pueblo de Roxburgh fue un emplazamiento clave durante la fiebre del oro, en la década de 1860. En la actualidad, su economía depende básicamente de la producción de frutas, aunque también atrae a amantes de la pesca de truchas y de la naturaleza por su lago y los números senderos que parten de aquí, como el Lake Roxburgh Walk.

Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro. Otago Central

Roxburgh, a mitad de camino entre Dunedin y Queenstown. Otro tranquilo pueblo que vivió la fiebre del oro

Roxburgh también es una parada obligada por los famosos pies del café de Jimmy. ¡Tienes que probarlos, sobre todo los de fruta!   

Ophir: 

Diminuto pueblo, en el que apenas residen unas 50 personas, pero que por alguna extraña razón se convirtió en mi lugar favorito de todo el recorrido. Hay que desviarse de la carretera principal, pero ya sólo por cruzar el puente de madera de 1870 (Dan O’Conell bridge) vale la pena.

Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro. Otago Central

El puente de madera que te da la bienvenida al llegar a Ophir

Fue el lugar que elegí para pasar la noche. Cuando llegué al único hotel/bar/restaurante que parecía estar abierto, el Black’s Hotel, no me atrevía a entrar porque en la puerta se amontonaban unos cuantos pares de botas de trabajo, llenas de tierra. Pero menuda sorpresa cuando al asomarme al bar/recepción, me encontré con un coqueto rincón de lo más acogedor.

La comida era buena, la habitación cómoda y el propietario resultó ser un señor muy amable, que me contó unas cuantas curiosidades de la zona, como que aquí se registran la temperaturas más extremas del país, y que en invierno llegan hasta aquí decenas de personas a esperar que los lagos de los alrededores se congelen para salir a practicar el curling.

NUEVA ZELANDA EN BICICLETA: CENTRAL OTAGO RAIL TRAIL

Ophir: oficina de correos en funcionamiento desde 1886

En Ophir también puedes visitar la oficina de correos más antigua de Nueva Zelanda. La señora que estaba a cargo me contó la historia del lugar y me mostró el mobiliario original y artículos de oficina que utilizan desde el siglo XIX. Para terminar la visita puedes enviar una postal y presumir de que te sellen la misma con el matasellos de 1886.

St. Bathans:

Un lugar sólo para turistas y viajeros muy turiscuriosos, porque hay que desviarse 17 kilómetros de la SH85 para llegar a este rincón del corazón del Otago, en el que sólo vivían 6 personas cuando yo estuve, aunque llegó a tener más de 2000 mil habitantes en su mejor época minera.

Qué por qué fui hasta allí, porque tenía curiosidad de conocer el famoso Hotel Vulcan, en el que dicen vive un fantasma, y para ver el Lago Azul, que de azul tenía poco, pero que aun así era lo suficientemente bonito como para hacer parte del sendero que lo rodea (1 hora ida y vuelta).

Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro. Otago Central

Lago Azul, en St. Bathans. Diminuto pueblo con apenas 6 habitantes

Cada año, en septiembre, celebran en St. Bathans un partido de rugby al que acuden cientos de personas. Dicen que durante esos días es imposible encontrar alojamientos en los alrededores, así que ya sabes que tienes que consultar el calendario de la Wooden Cup (Copa de Madera) por si acaso. 🙂

Naseby:

Antiguo asentamiento minero, se disputa con Clyde el lugar de honor entre los pueblos más bonitos de Nueva Zelanda, aunque confieso que a mí me desilusionó un poco. La mayoría de los comercios estaban cerrados y las calles desiertas, aunque no es de extrañar si apenas residen aquí unas 100 almas.

Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro. Otago Central

El muy tranquilo pueblo de Naseby, seguro está más animado en invierno

En invierno debe estar mucho más animado, ya que Naseby está considerado la capital kiwi del patinaje sobre hielo y del curling.  Los alrededores, especialmente el bosque, sí es bonito. También recomiendo el café y la comida del acogedor Black Forest Café (Calle Derwent.)

Tenía previsto terminar mi ruta en Ranfurly para ver sus edificios art decó, pero decidí quedarme con el buen sabor de boca que me dejó la agradable cafetería y volver a Queenstown. Hay que guardar algo para la próxima ocasión.

Tips para turistas curiosos

NUEVA ZELANDA EN BICICLETA: CENTRAL OTAGO RAIL TRAIL

Nueva Zelanda. Isla sur. Paisaje en la región central de Otago

Si te animas a conocer el corazón de la región de Otago tienes dos opciones para visitar los pueblos de la ruta del oro. Si eliges Dunedin como punto de inicio y final, debes buscar la carretera 87 hasta Middlemarch, para continuar después por la SH85 que te llevará a Rainfurly, Omakau, Ophir y Alexandra, entre otras poblaciones. Luego, el recorrido casi circular sigue por la SH8, vía Roxburgh y Milton.

Si optas por salir desde Queenstown, podrás añadir Cromwell y Clyde en el itinerario  antes de llegar Alexandra.

Nueva Zelanda: los pueblos de la ruta del oro. Otago Central

Además de los pueblos que he seleccionado para esta entrada, durante tu recorrido entre Alexandra y Rainfurly también puedes visitar lugares como Chatto Creek – con la oficina de correos más pequeña de NZ – , Lauder – donde dicen puedes respirar el aire más puro del país -, o Becks – que está justo en el paralelo 45, a mitad de camino entre el Ecuador y el Polo Sur -.

Por muy pequeñas que sean las poblaciones, en todas es relativamente fácil encontrar alojamiento ya que numerosos ciclistas visitan esta zona para hacer The Otago Central Rail Trail, un circuito de 150 kilómetros por las antiguas vía del tren que unía a los pueblos de la ruta del oro.

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This article has 15 comments

  1. De roadtrip por Nueva Zelanda: todo un sueño!

    Creo que Ophir tiene muchas papeletas para convertirse en el pueblo más “favoritable” de NZ, ese puente rojo es amor!

    Un beso Mauxi!

    • Hola Diana!! Pues Ophir fue precisamente uno de los pueblos que más me gustó de esta ruta. No sabría explicar por qué, pero me conquistó a primera vista. Sólo por este pequeño rincón, y la amable gente que conocí en este lugar valió la pena este roadtrip de 2 días. Un abrazo para ti!

  2. Pronto iré por primera vez a NZ. Me ha gustado lo que vi, espero poder estar por estas zonas.

    Un abrazo

    • Hola Bo!! Estoy segura que te va a encantar Nueva Zelanda, es un país lleno de paisajes impresionantes. Si puedo ayudarte de alguna manera, aquí estoy. Y ojalá puedas recorrer con calma la región central de Otago, que es una gran desconocida para la mayoría de los visitantes. Otro abrazo para ti!

  3. No se realmente cuanto oro habría en esa zona ni cuanta gente llegaría durante la fiebre que destacó… pero por tus fotos parece el decorado perfecto para tanta películas que se rodaron sobre ese tema. (Ah, y entre nosotras: ni idea de que en Nueva Zelanda hubiera tanto metal dorado).
    Un abrazo

    • Hola Kris. En efecto, los paisajes de esta región son espectaculares, aunque las imágenes no le hacen verdadera justicia. A mí también me sorprendió saber que en la isla sur, y especialmente en Otago, hubiera tanto oro, al menos el suficiente para atraer a miles de personas a este lugar tan alejado del resto del mundo. En la actualidad sólo quedan algunos pequeños pueblos y las antiguas vías del tren, pero sin duda dejó su huella. Otro abrazo para ti.

  4. Qué maravillas los sitios que muestras, me han encantado Old Cromwell Town y Clyde, ¡son una auténtico regreso al pasado! Y la foto de Roxburgh me encanta! Qué combinación de colores! ¿Es un iglesia?

    • Muchas gracias por tus palabras Cris!! A mí también me gustaron mucho los pueblos que mencionas. Y en efecto, ese pequeño edificio de Roxburgh es una iglesia. Quizá no sea lo más simbólico del lugar, pero me gusta mucho la combinación de colores y no pude dejarla fuera del post. Feliz fin de semana!

  5. El día que vaya a Nueva Zelanda… seré feliz. Y… seguiré todas tus recomendaciones. Además de volverme a leer los posts 🙂 Saludos

    • Estoy segura que serás muy feliz cuando visites Nueva Zelanda, es mi país favorito. Y si vas pronto, será un placer ayudar en lo que sea posible. Saludos viajeros.

  6. Me encantan estas entradas en las que se muestran rutas menos visitadas o menos típicas y que te descubren lugares únicos como este de la ruta del oro de NZ que ni sabia que existia!

    ¡Que ganas de conocer un país que tiene que ser precioso! Me quedo con todos los tips 😀

    • Muchas gracias por tus palabras, me alegro de que te haya gustado y espero que tengas oportunidad de visitar todos estos pequeños y preciosos pueblos, y algunos más que a los que yo no pude llegar. Feliz fin de semana!

  7. Qué envidia me das con tus posts sobre Nueva Zelanda… Algún día tengo que ir allí. Mi madre cuando me escucha me dice “¿No hay ningún sitio más lejos para ir?” Y yo le digo, “No, no lo hay” 😀

    • Hola Sandra!! Todo el mundo pregunta lo mismo, que si no hay un lugar más alejado jajaja Probablemente no lo haya, pero te aseguro que vale la pena cada hora del largo vuelo. Espero que puedas ir pronto, seguro que Nueva Zelanda no te desfraudará.

  8. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Después de haber recorrido buena parte de la isla sur, y de haber visto muchos de esos lugares que consideramos imprescindibles, pensaba que Nueva Zelanda no podría volver a sorprenderme. ¡Pero qué equivocada estaba! Porque e..…

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