Si estás planificando un viaje a Venecia, te recomiendo reservar un día en tu itinerario para visitar dos islas encantadoras y, sobre todo, muy turiscuriosas. Se trata de Burano y Murano.
La primera, Burano, destaca por sus casas de colores y su tradicional bordado. Murano, por otro lado, es mundialmente famosa por su forma de trabajar el vidrio y las maravillas que hacen con esta técnica.
Ambas poblaciones están en la laguna de Venecia, a pocos minutos de viaje en vaporetto y al estar bien comunicadas, puedes combinar en un día la visita a ambas islas.

Además, se recorren en pocas horas, por lo que podrás disfrutar de todos sus atractivos con calma e incluso comer allí y adquirir algunos recuerdos de tu viaje.
Leyendas y curiosidades de Burano

Burano fue autónomo hasta 1923, cuando fue incorporada a Venecia, junto a Pellestrina y Murano. Su territorio se extendía hasta Cavałin-Treporti y las islas de Mazzorbo, Torcello, Santa Cristina, Montiron, La Cura y San Francesco del Deserto.
Está a unos 7 kilómetros al norte de Venecia y se trata en realidad de 4 pequeñas islas, separadas por 3 canales (Pontexeo, Zueca y Teranova), en las que residen cerca de 7 mil personas distribuidas en 5 barrios o sestieri.
Es muy fácil moverse a pie o en bicicleta, aunque también verás unas cuantas barcas repartidas por todo Burano.
Además, la isla está unida por un puente – ponte longo -, a Mazzorbo, que la revista Traveler describe como ese “lugar donde nunca bajan los turistas” y que, en apenas un kilómetro, reúne huertos y viñedos, casitas de colores y hasta un restaurante estrella Michelin.
En la actualidad las tres principales actividades económicas de Burano son el turismo, la pesca y el bordado.
El origen del nombre de Burano

Entre las leyendas y curiosidades de Burano debemos comenzar por su nombre, que en veneciano es Buran.
Está habitada desde la época romana. De hecho, se cree que el nombre de la ciudad deriva de Boreana, uno de los barrios de la ciudad romana de Altino, ya que en el siglo VI la isla fue ocupada por gente proveniente de ese lugar.
También hay quienes defienden que los primeros pobladores de Burano venían de Buranelo, una pequeña isla a unos 10 kilómetros en dirección sur.
En todo caso, lo que sí está demostrado es que en los inicios construyeron sus viviendas sobre palafitos y se dedicaban a la pesca en la laguna de Venecia.
Una única plaza

Durante tu paseo podrás comprobar que Burano sólo tiene una plaza, pero con muchos detalles turiscuriosos porque aquí verás la Iglesia San Martino Vescovo que, además de ser el mayor templo católico de la isla, es especialmente conocida por la pronunciada inclinación de su campanario de 53 metros de altura.
Hay algunos puntos, como la Fondamenta di Terranova, desde donde se puede apreciar con claridad la enorme inclinación de casi 2 metros sobre su eje.

El campanario terminó de construirse en 1714 y enseguida comenzó a tumbarse porque los palafitos sobre los que se asentaba estaban sobre un lecho marino poco estable.
Iglesia de San Martino Vescovo
Además de esta particularidad, vale la pena acercarse a la iglesia de San Martino Vescovo (s. XVI) porque alberga algunos tesoros artísticos como la obra La Crucifixión (1725) del pintor veneciano Giambattista Tiepolo.
Piazza Galuppi
Por su parte, en la plaza Galuppi tenemos la escultura del compositor Baldassare Galuppi, quien nació en Burano en el siglo XVIII.

En su honor también se ha bautizado la calle principal de la isla, la cual originalmente era un canal que fue “enterrado” para dar paso tanto a la Via Galuppi, como a la Piazza Galuppi.
La paleta de colores de Burano
Si por algo es famosa Burano es por sus casas de colores vivos. Nadie sabe muy bien el origen de este despliegue cromático, pero hay unas cuantas teorías o leyendas.

Una de ellas asegura que fueron los pescadores quienes decidieron empezar a pintar sus casas para distinguirlas en los oscuros y brumosos días de invierno. Incluso se dice que pintaban las barcas del mismo tono que sus hogares.
Otra teoría afirma que los colores se usaban para diferenciar a aquellas casas en las que no había entrado la peste de aquellas donde había personas enfermas y que debían ser desinfectadas con cal.
Y una última versión explica que cada color correspondía a una familia o clan y así se podían diferenciar fácilmente.

Lo que sí es cierto es que en la actualidad las fachadas deben pintarse cada cierto tiempo y sólo pueden usarse los colores aprobados por el ayuntamiento. Y para conseguir un mayor un contraste, ninguna vivienda puede tener el mismo color que las casas colindantes.
La original Casa Bepi
Sólo hay una excepción y es la “Casa Bepi delle Caramelle”, cuya fachada está decorada con múltiples colores y figuras geométricas y hasta alguna frase divertida. Su propietario, Giuseppe Toselli (alias Bepi), fue un vendedor de caramelos que tenía como pasiones el cine y la pintura.

Durante las noches de verano, Bepi solía proyectar clásicos del cine en el pequeño patio enfrente de su hogar y durante el día, siempre estaba pintando o retocando la fachada. Tras su fallecimiento, los nuevos propietarios conservaron el estilo que hace que esta casa sea tan original.
Otras leyendas y curiosidades de Burano
Tre Ponti
Este es un curioso puente de tres arcos que ofrece una de las mejores vistas de la isla al unir los barrios de San Mauro, San Martín y Via Giudecca.
Es decir, tres de las áreas más vivas de Burano donde no faltan las típicas casas pintadas de colores intensos, tiendas de artesanías y unos cuantos bares y restaurantes en donde probar la comida típica.
El encaje de Burano y su Museo
Además de sus casas de colores, la tradición artesana del encaje también distingue a Burano de otras islas venecianas.

Tiene fama mundial desde los siglos XV y XVI y ha contribuido a la economía de la Serenísima tanto como el cristal de Murano, ya que llegaron a pagarse verdadera fortunas por estas obras artesanas, especialmente por los encajes «al punto en aire o sin apoyo» de Burano, que eran una de las joyas de las dotes en las familias de la nobleza.
Las leyendas tras el encaje de Burano
De generación en generación se ha ido transmitiendo esta historia en la que un joven de nombre Nicolò estaba pescando solo en la laguna cuando de repente empezó a escuchar un dulce canto que parecía salir del mar. Eran las voces de varias Sirenas que trataban de cautivarlo con su belleza y melodía.
El pescador estuvo a punto de caer en la tentación, pero recordó imágenes de su prometida y logró resistir. Las Sirenas reconocieron su derrota ante la fidelidad del hombre por una mujer de tierra y le obsequiaron con un «lazo hecho con espuma de mar».
Su novia, María, no creyó la historia hasta que vio el bonito regalo y con el fin de conservar su belleza, lo intentó reproducir con hilo y aguja, naciendo así el encaje de Burano con una técnica que se fue perfeccionando durante varias generaciones.

Existe otra leyenda, que relata que un joven pescador encontró entre sus redes un alga perforada con incrustaciones de sal. Le pareció de tal delicadeza, que se lo entregó a su prometida.
Esta, maravillada con la belleza de esta figura, intentó imitarla con hilo y aguja haciendo el primer encaje de Burano.
Y una tercera versión cuenta que un pescador regresaba a Burano para casarse y en el camino escuchó el canto de las sirenas, pero no sucumbió gracias al amor que sentía por su amada. Las sirenas lo recompensaron con un precioso velo de ondas marinas que el pescador regaló a su novia.
El día de la boda, las mujeres del pueblo sintieron tal envidia por la belleza y delicadeza de ese velo y, desde entonces, comenzó una especie de competición para ver quién llegaba a hacer el velo más bonito.
La tradición en la actualidad
En toco caso, el “merletto di Burano”, que podría remontarse al año 1500, hoy en día sigue siendo reconocido por su exquisitez y hermosura. Y aunque ya no hay tantas señoras tejiendo en las puertas de sus casas como en décadas anteriores, sí es posible apreciar sus trabajos en diversas tiendas locales.
Así mismo, en El Museo del Encaje se exponen piezas antiguas y herramientas y se explica todo el proceso de elaboración. También hay unos pocos talleres donde se exhiben piezas y trajes elaborados por ellos durante generaciones, como la Casa Taller Emilia Burano, que está ubicada en la Piazza Baldassare Galuppi.
Directo al paladar

La especialidad de Burano es el pescado de la laguna y, en general, cualquier producto fresco que proveen a diario los pescadores de la isla y con los que puedan elaborarse platos como el Risotto alla Buranella, el Bisato in Saor o el Risotto de Gò.
En cuanto a los dulces, es muy típico el bussolà, que puede tener forma de S o de rosquilla. Hay de varios tamaños y cuanto más pequeña, será más crujiente. Muchas panaderías locales las elaboran de forma artesanal y así lo indican en sus expositores.
Las populares Buranelli
Las Buranelli eran un tipo de galleta muy popular entre los marineros, ya que las llevaban a menudo en las largas expediciones marítimas.
La forma original era una rosquilla, redonda como un brújula (bussolà), pero hoy en día se pueden encontrar fácilmente con forma de «S» (conocidas como essi), lo que facilita mojarlas en el café, o incluso en el vino caliente durante el invierno.
Festivales y carnavales

Cada año, en Burano se celebran festivales como el «Festa del Redentore» (julio) y el «Mercatino di Natale» (diciembre), pero ¿sabías que si hay un evento que todos esperan este es el Carnaval?
El carnaval de Burano no es una prolongación del imponente carnaval de Venecia, que floreció desde el siglo XI hasta 1797, cuando fue interrumpido bajo Napoleón Bonaparte por los austriacos que dirigían la ciudad de Venecia.
Carnaval de Burano
De hecho, el carnaval de Burano fue el único de la laguna que se mantuvo a lo largo de los años hasta que en la década de los 90 (s. XX) decayó. Con la llegada del cambio de siglo, recibió un nuevo impulso y con cientos de personas disfrazadas, llamativas carrozas y pancartas con lemas extravagantes, hoy sigue muy vivo.
Las noches del sábado y el martes de Carnaval son las más concurridas, y muchos residentes de las islas vecinas vienen aquí a celebrarlo con sus familias. Incluso los bares y restaurantes cierran temprano para prepararse para la festividad.
La programación es muy familiar y muy orientada hacia los más jóvenes, ya que suele incluir magia, personajes de circo, desfiles de carrozas y mucha música.
Gente famosa nacida en Burano

En esta recopilación de leyendas y curiosidades de Burano, no podía faltar un apartado sobre gente famosa que, de una u otra manera, está vinculada con la isla. Esta es una pequeña lista:
Baldassare Galuppi:
Compositor del siglo XVIII, reconocido por sus óperas y música instrumental. Estrenó obras serias y bufas en Milán, Viena, Londres o Madrid y llegó a estar a disposición de Catalina II de Rusia.
Remigio Barbaro:
Pintor del siglo XVI, conocido como «il professore» y famoso por sus paisajes y escenas religiosas. Durante años, el ayuntamiento le encargó la misión de decidir con qué color se podía pintar cada casa del pueblo, según su criterio artístico.
Giuseppe Toselli:
Comerciante y excéntrico habitante de Burano propietario de la casa más llamativa y original de la isla.
Pietro Bordon:
Pintor del siglo XVI, conocido por sus retratos y obras religiosas.
Giuseppe Bernardi:
Escultor del siglo XVIII, famoso por sus obras en mármol y terracota.
Giuseppe “Pino” Donaggio:
Músico, cantante y compositor de bandas sonoras para muchas películas. Es conocido especialmente por sus colaboraciones con el director Brian de Palma: Carrie y Vestida para matar, entre otras.
Sugerencias para tu visita a Burano
Esta es una guía rápida sobre los principales atractivos que puedes visitar en Burano y otros recomendaciones para turistas y viajeros curiosos:
Qué ver en Burano

Además de disfrutar de un agradable paseo a pie por las calles de Burano y admirar las coloridas fachadas de las viviendas, aquí tienes algunas sugerencias:
Piazza Galuppi
La Plaza Galuppi es la plaza principal de la isla, el lugar de reunión de los locales y también de los viajeros. En gran parte porque es el espacio abierto más amplio de Burano y aquí encuentras muchos comercios locales, bares y restaurantes. Una plaza con mucho encanto y mucho ambiente local.
Campanile de Burano
Otro de los atractivos principales de la isla de Burano es, por supuesto, su campanario inclinado (Campanile Storto) En esta isla, cuyos edificios son de una altura bastante baja, el campanario sobresale sobre toda Burano con sus 53 metros de altura. La torre está en la parte trasera de la iglesia de San Martín Vescovo.

Oratorio di Santa Barbara
Pequeña capilla al lado de la Iglesia de San Martín que casi pasa desapercibida por su sencillo exterior. Parte de la colección artística del templo católico fue trasladada a este oratorio, así que puede ser una visita interesante. Dónde está: Piazza Baldassarre Galuppi, 22.
Museo del encaje (Museo del Merletto)
Dado que Burano es famosa por la elaboración artesana de encajes, no deberías descartar una visita al Museo del Encaje. Tiene su sede en un palacio gótico y comparte espacio con la Escuela de Encajes de Burano, que se inauguró en 1872. Dónde está: Piazza Galuppi 187.
La casa de Bepi
También conocida como el Cinema Paradiso de Burano, por las sesiones de cine al aire libre que organizaba su propietario. Está en un estrecho callejón, pero no deberías tener problema en encontrarlo. Dónde está: Calle del Pistor, 399.
Tre Ponti y otros puentes que ver en Burano
Además del emblemático Tre Ponti y su particular panorámica desde la Fondamenta di Cavanella, hay otros puentes que merecen el paseo.

Por ejemplo, el Love Viewing Bridge, en la Fondamenta di Cao Moleca, que también está construido en madera. Y a lo largo de la Fondamenta di Terranova hay cuatro pintorescos puentes que atraviesan el canal.
Muchos visitantes aseguran que desde el Ponte della Vigna, se captura la fotografía más bonita de Burano, con el campanario de fondo.
Pescheria di Burano
Se trata de una pequeña lonja donde todavía se vende pescado y marisco de la laguna de Venecia en sus mesas de piedra de Istria. La mayoría de los vendedores sólo están en las primeras horas del día, así que toca madrugar si quieres ver el lugar con su máxima actividad.
Algunas guías recomiendan este lugar para disfrutar de una bonita y tranquila puesta de sol. Dónde está: Fondamenta della Pescheria.
Cómo llegar a Burano desde Venecia

El modo más económico y sencillo de llegar a Burano es coger un vaporetto desde la terminal Fondamente Nove, en Venecia.
Desde allí la línea 12 une Venecia con Burano (con parada en Murano). El viaje dura unos 45 minutos. También puedes consultar la línea LN desde Plaza San Marcos o el Lido.
Precio del vaporetto para ir a Burano
El billete cuesta 10,00 € por persona y es válido durante 75 minutos. Aunque te recomiendo que cojas el bono de 24h, si deseas ver también las otras islas.
Puedes comprar el bono de transporte de 1 día, o más, en este enlace. De verdad que vale la pena.
Dónde dormir en Burano

Como ocurre en Venecia, los alojamientos en Burano suelen ser caros, pero compensa quedarse en un lugar tranquilo, al menos por una o dos noches, y disfrutar de la vida isleña y del interior de una de las coloridas viviendas. Aquí tienes algunas opciones:
Pink Paradise (casa). 9,5/10.
Flora Cottage Guest House 9,5/10.
Venissa Wine Resort (Bed & Breakfast, incluye traslado aeropuerto). 8,8/10.
Comer en Burano:

En Burano hay bastantes trattorias y osterias gestionadas por familias de la isla. Este tipo de restaurantes ofrecen comida casera tradicional, con una buena relación calidad-precio. Nosotras comimos muy bien en Su e Zo, pero aquí tienes otras sugerencias:
Trattoria al Gatto Nero
Osteria Cicchetteria Da Gigetto
Ristorante Pizzeria Principe
Osteria Al Fureghin

